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domingo, 17 de enero de 2010


Y fue entonces, justo entonces, justo entonces, aquel fue el momento. De repente me di cuenta de que, a no ser que algo cambiara en seguida, iba a llevar una vida en la que mi relación más importante sería con una botella de vino. Y al final acabaría muriendo gorda y sola, y me encontrarían tres semanas después medio devorada por pastores alemanes. Estaba a punto de convertirme en Glenn Close en Atracción Fatal.

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